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<<--SOMOS PESCADOS
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Sumergidos de manera involuntaria en la desconocida corriente del “Spoken Word” recuperada recientemente en España bajo la fórmula "Palábra y Música”, PESCADOS ofrecen sus poemas y músicas de repente, en un único golpe, fundidas esencialmente.

Pescados no hace poesía con fondos musicales, tampoco presenta músicas alrededor de un texto. Cada composición de PESCADOS propone al auditorio diferentes atmósferas, es una invitación al intimismo, al sosiego, al júbilo, a la rabia, en definitiva a la emoción.

PESCADOS es un equipo multidisciplinar y abierto a cualquier forma de expresión artística. Marcio Campos, Fernando Ruiz, poeta y músico respectivamente, acompañados por las guitarras de Fernando Beltrán y Carlos Tarancón, el bajo de Joaquín Torres y la percusión de Othman Benrahmoun han decidido salir de sus estudios y talleres para morder el anzuelo de los escenarios, ahora están “pescados” en un aparejo de creación compulsiva y son víctimas de ese cebo irresistible que siempre les tentó.

Cómo empezó todo.
Llevaba Fernando más de un año sin siquiera querer mirar la puerta de su estudio doméstico cuando en Enero de 2004 conoció a Marcio Campos y Luca Prazeres, dos poetas brasileños que necesitaban un músico para que les acompañara en una "performance"que iban a presentar en una galería de arte. Sólo conocían sus nombres cuando llegaron a su casa, pero pero bastaron unos pocos minutos para que se conocieran casi perfectamente y se produjera el milagro de la comunicación; en ese instante los tres percibieron que algo importante les había sucedido. Una semana después, Pescados hizo su primera presentación que resultó ser un éxito rotundo y les convenció para seguir trabajando juntos.

¿Porqué Pescados?
Pescados, como tal, no somos un equipo de profesionales. Apenas hemos tenido proyección en público y durante mucho tiempo hemos trabajado en nuestros estudios y talleres aunque siempre nos ha tentado ese cebo de la escena. La fusión de poesía y música nos ha fascinado y nos ha hecho perder ese pudor que impedía que actuáramos en público; hemos "mordido el anzuelo".